15 de julio de 2026
La Niña: nuestra masa madre desde 2013
Conoce La Niña, la masa madre de Pizzeria Primavera. Harina ecológica de Coín, agua de Los Boliches y 48 horas de fermentación sin levaduras artificiales.

Hay una frase que escuchamos mucho: "las pizzas son súper ligeras, te las comes y no te enteras". No es casualidad ni suerte. Tiene una explicación concreta, y se llama La Niña.
La Niña es nuestra masa madre. Nació en 2013 y desde entonces no ha faltado ni un solo día en la pizzería. Más de diez años activa, sin interrupciones, sin levaduras artificiales de ningún tipo.
Qué hay dentro de La Niña
Los ingredientes son pocos y deliberados. Harina ecológica de Coín — a menos de cuarenta kilómetros de aquí — y agua de Los Boliches. Nada más en la fórmula base. Lo que ocurre a partir de ahí es lo interesante.
Con esos dos ingredientes y tiempo, se desarrollan levaduras naturales propias. No añadimos ningún agente externo para acelerar el proceso. La fermentación dura 48 horas, y durante ese tiempo la masa trabaja sola, generando los microorganismos y los ácidos que luego hacen que la pizza sea lo que es.
Pero no es un proceso pasivo. La Niña necesita atención diaria: hay que alimentarla, controlar su temperatura, estar encima. Porque está viva. Una masa madre no es un prefermento que se prepara y se guarda; es algo que se cuida, que cambia con las estaciones y que responde a cómo la tratas.
Por qué la fermentación larga importa
Una fermentación de 48 horas sin levaduras artificiales tiene consecuencias directas en el resultado final. Las levaduras naturales trabajan más despacio y de forma más completa: descomponen los azúcares y parte del gluten de una manera que las levaduras industriales no alcanzan en tiempos cortos.
El resultado es una masa más digestible. No es un claim de marketing: es bioquímica básica. Y es exactamente lo que explica esa sensación de ligereza que tanta gente nos comenta después de comer aquí.
También influye en el sabor. Una fermentación larga desarrolla complejidad aromática, un punto de acidez equilibrado y una textura en el borde que no se consigue de otra manera. El horneado a alta temperatura hace el resto: una corteza con color, con estructura, que aguanta los ingredientes sin reblandecerse.
Desde que Olivier y Laurent tomaron las riendas del proyecto en 2010, la masa ha sido el centro de todo. La decisión de crear La Niña en 2013 no fue estética ni de tendencia. Fue una apuesta por hacer las cosas de una forma que tuviera sentido de principio a fin: ingredientes cercanos, proceso sin atajos, resultado honesto.
Hoy, con los dos locales — el original en el Paseo Marítimo de Fuengirola y el de Málaga capital, en la Calle Pacífico — La Niña sigue siendo el punto de partida de cada pizza que sale de la cocina. No hay versión alternativa. No hay días sin ella.
Masa madre solo hay una.